Barrancos en familia en el Sobrarbe

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De entre todas las disciplinas de montaña que han vivido un mayor auge en los últimos años, el barranquismo o descenso de barrancos destaca, junto con el senderismo y el esquí, por ser una actividad especialmente favorable para practicarla en familia y con niños. Cuando las condiciones son las adecuadas, descender barrancos en familia puede ser una forma perfecta de pasar el día en la montaña, disfrutar de la diversión y la aventura, sin más requisitos que seguir esos consejos básicos que parecen de sentido común y que se resumen, como en cualquier actividad de montaña, en saber valorar las limitaciones del grupo, dominar las técnicas básicas necesarias para acometerla y conocer el entorno, entorno que no deberemos minusvalorar por muy lúdico, sencillo o relajado que pueda parecer.  Algunos lugares del Pirineo oscense son especialmente indicados para descender barrancos en familia e iniciar a los más pequeños, como los de San Martín, el Furco, Ascaso o La Glera, todos ellos en la comarca del Sobrarbe.

barranco de San Martín

Disfrutando en una de las pozas del barranco de San Martín. JOSÉ ORTEGA

Los barrancos más sencillos o de iniciación atraen a menudo a grupos más o menos numerosos, que encuentran en ellos una forma de introducir en el mundo de la montaña a los más pequeños, con muchos alicientes para garantizar la diversión: saltos, toboganes, pequeñas escaladas o destrepes, rápeles sencillos… Todo en un ambiente refrescante, perfecto para los días calurosos de verano, y en un entorno magnífico de montaña, aventura y naturaleza que suele ser, además, idóneo para enseñar a los niños los valores más básicos de conocimiento y cuidado del entorno y respeto hacia un medio que obliga a la prudencia, como es siempre la montaña.

Barranco de San Martín (Boltaña)

Dificultad: media (dos rápeles de 30 y 15 metros) / Horario: 45 min-1 h.; 3 h descenso; retorno 5 min / Longitud: 1840  m  / Desnivel: 108 m / Material: neopreno completo, arnés, descensor, casco y dos cuerdas de 40 (rapel más largo de 30 metros) / Periodo aconsejado de descenso: ideal para las épocas en que otros descensos pueden llevar demasiado caudal (primavera y otoño). Desaconsejable en verano pues pierde todo su caudal y con él su interés por la belleza de la Cascada del Confesionario.

barranco de San Martín

El barranco de San Martín acusa pronto el estiaje y pierde su caudal. JOSÉ ORTEGA

Acceso: saliendo de Boltaña en dirección Aínsa, a unos 700 m tras las últimas viviendas, sale a la derecha una carretera que cruza el río Ara (carteles dirección “Margudgued”, “Arcusa”, “Bárcabo”). A los pocos metros veremos el letrero que nos señala la carretera que, bordeando el Monasterio de Boltaña (actualmente hotel/spa), nos lleva en dirección “Sieste” y San Martín de Morcat. Pasaremos Sieste y continuaremos por la carretera –luego pista asfaltada– paralela al río. Tras superar el vado del barranco que baja de San Martín, hay un parquin habilitado para dejar los coches en verano, si bien parece mejor opción, si es posible, dejar el vehículo  en el apartadero –con espacio para no más de tres vehículos– que existe junto a una curva cerrada a la derecha que encontraremos nada más dejar una granja a nuestra izquierda. Decir como referencia que, si nos pasamos el parquin, veremos que la pista claramente se aleja del río y llegaremos, en unos 500 m, a unos apartamentos de turismo rural (apartamentos Condado de San Martín).

barranco de San Martín

Rapelando en el barranco de San Martín, más aconsejable para hacer en primavera. JOSÉ ORTEGA

Desde los vehículos podremos continuar ya a pie por senda (letrero que indica el camino a “El confesionario”). Por ese sendero llegaremos al cauce en una bonita zona de rampas de roca y badinas de color verde. Allí cruzaremos el río (indicaciones para “San Velián” y “Morcat”), intentando recordando bien el lugar, pues es allí donde más tarde terminaremos el descenso y deberemos abandonar el barranco. Continuaremos remontando el río por su derecha orográfica hasta que,  al cruzar un pequeño barranco, nos encontramos con dos opciones: seguir por el cauce o por la senda. Seguiremos por la senda, con alguna cuesta algo pronunciada que habrá que afrontar con paciencia (afortunadamente la zona es boscosa), y aprovechando para disfrutar de las preciosas vistas que en ocasiones se nos regalan. Después de haber ganado el desnivel necesario con una última subida, veremos que el camino comienza un suave descenso, dirigiéndose ya hacia el cauce claramente identificable, donde se inicia el descenso.

barranco de San Martín

Cuevas y badinas en el barranco de San Martín. JOSÉ ORTEGA

Descenso y retorno: tras una zona de rampas rocosas llegamos a la vertical de la preciosa Cascada del Confesionario, con dos rápeles (de 30 m el primero y 15 el segundo), que habrá que asegurar a los pequeños. Existe a la derecha orográfica posibilidad de descender la vertical evitando los rápeles con ayuda de instalaciones y cadenas que, en un momento dado, permitirían el descenso o ascenso de la cascada. Atención al corto tramo que existe entre uno y otro rápel, pues es sencillo pero habrá que tomar todas las precauciones con los niños –posibilidad de aseguramiento si se considerase necesario–. Estos rápeles hacen que el barranco sea aconsejable sólo para chavales avezados y valientes –evitaremos traer a los más pequeñitos–. Una vez superados, el descenso se torna lúdico y basta con disfrutar de los saltos y rincones que nos regala el cañón, en una sucesión de pozas de color verde sin más dificultad que una pequeña rampa final que, si bien los adultos podrán destrepar fácilmente, hará conveniente en algún caso improvisar un aseguramiento con cuerda para los niños. Desde el punto en que, al hacer la aproximación, hemos cruzado el río, podremos abandonarlo y desandar el camino hasta los vehículos.

Rápel de entrada en el barranco del Furco. DAVID TRESACO

Barranco del Furco (Broto)

Dificultad: baja / Horario: 30 min aproximación; 2 h descenso y retorno inmediato / Longitud: 800 m / Desnivel: 150 m / Material: neopreno completo, arnés, descensor, casco y dos cuerdas de 30 m (rápel más largo de 22 metros) / Periodo aconsejado: junio-septiembre; precaución al principio de temporada (principio de junio) pues todavía puede tener el caudal alto.

barranco del Furco

Preciosos pasillos de ambiente selvático en el Furco. DAVID TRESACO

Acceso: saliendo de Broto en dirección a Sarvisé, a unos 600 m encontraremos en una curva a la derecha un amplio ensanche para dejar vehículos, junto al puente por el que cruzaremos el barranco y donde podremos valorar el caudal. A los pocos metros, a nuestra izquierda, seguimos el sendero marcado que asciende hacia Buesa. Tras cruzar la carretera en dos ocasiones, la seguimos unos metros en sentido ascendente hasta tomar una pista a la izquierda, por la que subiremos para acercarnos en pocos minutos al dique de hormigón en el cauce que marca el inicio del descenso. Si se quiere acortar el acceso se puede subir a los más pequeños en coche hasta la pista.

barranco del Furco

Con caudales más altos el descenso es más divertido pero menos saconsejable para los más pequeños. DAVID TRESACO

Descenso y retorno: este barranco es una pequeña joya del Pirineo, bien excavad0 en el flysch, con pasillos de ambiente selvático, dificultad baja, caudal permanente –aunque acusa el estiaje en los meses de canícula– y marcado carácter lúdico por sus saltos y toboganes. Está perfectamente equipado pues lo frecuentan empresas de guías. Conviene evitar fechas de aglomeración… o tomárselo con calma–. Eso sí, hay que tener en cuenta que tiene rápeles largos (de hasta 22 m), por lo que convendrá valorar la edad y el arrojo de los pequeños, quizá descendiendo junto a los más impresionables en el rapel. Lo disfrutarán sin duda tanto los pequeños como los adultos que les acompañen. El barranco concluye en el puente junto al aparcamiento donde hemos dejado el vehículo.

Baranco del Furco

Último rapel del Furco. RICARDO BLANCO

El Furco es un gran clásico del Pirineo, con muchas ventajas: la aproximación es corta, el retorno prácticamente inmediato y al lado de una población como Broto, con todos los servicios.

Barranco de Ascaso (Boltaña)

Dificultad: baja / Horario: 20-30 min. aproximación; 1-1.30 h descenso y 15 min. retorno / Longitud: 320 m / Desnivel: 70 m / Material: neopreno completo, arnés, descensor, casco y una cuerda de 15 m (no hay rápeles obligados, pero la cuerda será necesaria para ayudar a los pequeños en algún destrepe de hasta unos 7 m) / Periodo aconsejado: primavera y principio del verano; luego acusa el estiaje y deja de correr el agua.

barranco de Ascaso

Abierto, soleado y sin dificultades, así es el barranco de Ascaso. DAVID TRESACO

Acceso: a unos tres kilómetros de Boltaña en dirección a Broto, desvío a la derecha para llegar a Ascaso por cuatro kilómetros de pista asfaltada. Aparcar al final de la pista, junto al pueblo. En la plazoleta de la entrada a Ascaso, tomar camino a la izquierda y seguir carteles del sendero PR-HU 185 a Morillo de Sampietro. A los pocos minutos se bifurca, ignoramos el ramal descendente (por el que volveremos) y seguimos en ascenso hasta un puente de piedra que cruza el barranco. Nada más cruzarlo, abandonamos el sendero principal y subimos por unas rampas de roca paralelas al cauce, remontándolo unos 250 m lineales. Conviene que un adulto adelantado encuentre un acceso sencillo al fondo del barranco, poco. antes de la bifurcación del barranco en su doble cabecera.

barranco de Ascaso

Tres pequeños resaltes están equipados para asegurar con cuerda a los niños. DAVID TRESACO

Descenso y retorno: el de Ascaso es una muy buena opción como primer barranco para los más pequeños. Soleado y poco encajado, con posibilidad de escape a mitad de su corto recorrido. Es una sucesión de pequeñas marmitas con toboganes, destrepes y pequeños saltos. Tres de ellos están equipados para asegurar el paso con la cuerda, obligatoria para los más pequeños. Unas pozas por debajo del puente finalizaremos el descenso y abandonaremos el barranco a la derecha, por el sendero de subida hacia el pueblo.

Barranco de la Glera o Forcos (Bergua)

Dificultad: baja / Horario: 45 min aproximación; 2 h descenso y 20 min retorno / Longitud: 1.940 m / Desnivel: 136 m / Material: neopreno completo, arnés, descensor, casco y una cuerda de 30 m (el único rápel obligado es el de entrada, de unos 13 m) / Periodo aconsejado: julio-septiembre.

Barranco de La Glera.

Barranco de La Glera. DAVID TRESACO

Acceso: desde Fiscal (Broto), tras unos 7 km de pista asfaltada en mal estado, se llega al pueblo de Bergua, donde se aparca junto a los contenedores antes de entrar al pueblo, que cruzaremos para seguir luego las marcas del sendero PR-HU 3, en descenso por bosque hasta llegar a un primer barranco, el de la Pera, que se cruza por pasarela metálica para girar de inmediato a la derecha y cruzar una segunda pasarela, ya sobre el que aguas arriba será nuestro barranco de la Glera de Otal, d’a Glera o Forcos. Tras esta segunda pasarela, giramos hacia la izquierda y remontamos el barranco, en general paralelos al cauce, siguiendo las indicaciones ‘Otal por barranco’. Cruzamos dos barrancos principales (Bergazo y Corbera), y hacia el final, el antiguo camino se pierde y seguimos a tramos entre campos abandonados. Cruzamos el barranco d’os Güertos y, poco después, llegamos al sendero que une Basarán y Escartín. Desde este cruce, ya podemos bajar ya al río para iniciar el descenso en la primera cascada, donde estuvo el puente ‘d’as Crabas’.

Barranco de La Glera.

Varios adultos pueden ser necesarios para ayudar a los pequeños a descender incluso un sencillo destrepe. DAVID TRESACO

Descenso y retorno:  tras esa aproximación, que no presenta grandes desniveles de subida salvo pendientes puntuales, llegaremos a la bellísima entrada del barranco, con una bonita cascada que se puede descender con un pequeño rápel de 13 m, saltable desde varias alturas. A partir de allí, una preciosa garganta estrecha y sin dificultades, excavada en flysch y en un entorno selvático que hará las delicias de la familia.

El barranco de La Glera es uno de los descensos más estéticos del Pirineo, con muy escasas dificultades técnicas en caudal de estiaje. Se aconseja su descenso con niños en pleno verano, pues al principio de la temporada el caudal puede ser un poco alto.

Barranco de La Glera.

La Glera cuenta con abundantes y divertidos saltos. JOSÉ ORTEGA

Consejos básicos para hacer barrancos en familia:

  • Formación. Es totalmente indispensable que el responsable del grupo tenga formación específica en barrancos (técnicas de descenso, aseguramiento y rescate). Los niños deben siempre rapelar asegurados por un adulto, ya sea descendiendo con ellos en tandem o similar.
  • Material. En perfectas condiciones y revisado por el líder del grupo (cuerdas, material de autorrescate, botiquín, agua y comida, manta térmica, teléfono móvil…); especial atención al tallaje adecuado del equipo que van a usar los más pequeños (arnés con descensor y dos cabos de anclaje con mosquetón de seguro, calzado con suela antideslizante, casco, escarpines y neopreno).
  • Conocimiento del barranco. Conocer perfectamente el barranco y haberlo descendido antes sin los pequeños. Pequeños obstáculos, irrelevantes para un adulto y que no merecen una reseña en guías y blogs, se pueden convertir con niños en un problema serio. Además, conocer el barranco nos facilita una mejor valoración de su caudal.
  • Asegurarnos de que el barranco tiene un caudal bajo que no representa ningún problema para el progreso de los pequeños. Estamos en un medio treméndamente cambiante y barrancos ‘de iniciación’ se pueden convertir en descensos muy técnicos con tan sólo un pequeño incremento del caudal.
  • Previsión meteorológica. Evitaremos siempre entrar a un barranco si la previsión meteorológica es inestable o puede haber tormentas en la zona o en la cabecera. Tampoco entraremos en barrancos que todavía conserven nieve en su cabecera o cuenca hidrográfica en días calurosos y soleados de primavera en los que puede producirse un deshielo que provoque incremento del caudal durante la actividad.
  • Edad para iniciarse. es muy difícil apuntar una edad idónea para dejar que los niños tengan una primera experiencia en un barranco, pues cada niño es un mundo. Como mera referencia, en torno a los 7-8 años podría ser una buena edad para iniciarse.
  • Valoración del esfuerzo global. Ponerse en la piel de los más pequeños y valor el esfuerzo global que les supondrá todo el descenso, incluyendo aproximación y retorno. Todos los años hay rescates de grupos con niños agotados o bloqueados en algún punto del barranco.
  • Evitar aglomeraciones y respetar el entorno. En la medida de lo posible, evitaremos previsibles aglomeraciones en barrancos muy concurridos, fechas y horas señaladas. Aprovecharemos la actividad para la educación medioambiental de los pequeños.

Encontraras más información sobre descenso de barrancos en la misma zona del Sobrarbe, algunos también para realizar con niños, en el libro ‘Senderos de agua del río Ara. Barranquismo en Sobrarbe‘ (Prames, 2014).

Enlaces de interés:

Texto: David Tresaco, en colaboración con Ricardo Blanco y Alex Puyó, adaptado por Aragón Documenta para esta publicación. Foto de cabecera: barranco de Ascaso, de Lara Giménez.

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