Descubrir la celtiberia aragonesa, territorio de las cuatro culturas

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Diez comarcas de Zaragoza y Teruel forman parte de la antigua Celtiberia. Un extenso y despoblado espacio, territorio de las cuatro culturas (celtíbera, cristiana, judía y musulmana). La mayor parte de las tierras de la llamada ‘Laponia del Sur’, por sus mortecinos índices demográficos, están en el espacio geográfico de la antigua Celtiberia. Son parte de una España vaciada que no saldrá de su abismo si no ponemos en valor y difundimos su riquísimo patrimonio natural, histórico, artístico, etnográfico y cultural.

mapa celtiberia

Celtiberos en la península ibérica.

En Aragón son las comarcas asentadas sobre el Sistema Ibérico: Campo de Borja, Tarazona y el Moncayo, parte de Valdejalón, Aranda, Comunidad de Calatayud, Campo de Cariñena, Campo de Daroca, Jiloca, Sierra de Albarracín y la parte occidental de la Comunidad de Teruel. En este solar de atormentado relieve se asentó en la época prerromana la civilización celtibérica, con un idioma celta -documentado en los bronces de Botorrita, inscripciones, monedas o téseras- y una idiosincrasia singular glosada por fuentes romanas.

Tras la romanización vino una intensa islamización y luego, en el marco de la reconquista, se convirtió en una frontera oscilante donde, sobre la antigua herencia céltica, se sucedieron las aportaciones de las tres culturas del Libro.

Vista de Añón del Moncayo, que toma el nombre de la cumbre más elevada del Sistema Ibérico (2.314 m), al fondo. J. ROMEO-PRAMES

A consecuencia de esa condición de “Extremadura” aquí florecieron poetas y filósofos islámicos o hebreos o la Escuela de Traductores de Tarazona, equiparable a la de Toledo y un siglo anterior a ella. Esa misma condición fronteriza, de tierras duras y despobladas, propició, al igual que en la Celtiberia castellana, una cultura “democrática” rastreable en fueros, cartas pueblas y medidas comunales.

Embalse de Maidevera

Embalse de Maidevera, en Aranda de Moncayo. J. ROMEO-PRAMES

Turismo por el Aragón vaciado

Como fruto de interesantes azares históricos en ese continuado marco fronterizo encontramos en la Celtiberia una insospechada herencia de patrimonio ecocultural. Es, quizá con los Balcanes, el único territorio europeo donde se sucedieron cuatro civilizaciones que marcaron nuestro devenir: la céltica y las tres del Libro.

Este “País de las Cuatro Culturas” debe valerse de este ingente y singular patrimonio como palanca de un desarrollo sostenible que hay que activar urgentemente. Vamos a ir descubriendo las principales rutas para descubrir los tesoros de la Celtiberia aragonesa, un ámbito patrimonial que debería consolidarse y difundirse convenientemente como marca con el resto de la Celtiberia.

Illueca

El valle del río Aranda, Illueca y la sierra de Nava Alta. JULIO FOSTER-PRAMES

Además de su patrimonio natural y sus paisajes de influencias atlánticas y mediterráneas, dos son las singularidades universales de la Celtiberia de Aragón: la herencia de los antiguos celtíberos, única pero en un calamitoso estado y el mudéjar, manifestación artística Patrimonio de la Humanidad.

Patrimonio natural, del Moncayo al Rodeno pasando por Gallocanta

El Sistema (Celt)Ibérico se sitúa en la muga entre las influencias atlánticas y mediterráneas, completado por depresiones (Calatayud-Daroca) y altiplanos que sitúan todo este territorio a una considerable altitud. El Moncayo es el resumen de esa intersección de influencias climáticas que permite que existan bosques eurosiberianos (hayas, robles, acebos…) a escasos kilómetros de tierras áridas.

Veruela

Panorámica del monasterio de Veruela con el Moncayo al fondo. JAVIER ROMEO-ARCHIVO PRAMES

Estos abruptos contrastes son el leitmotiv de la naturaleza del Ibérico aragonés, donde podemos pasar del Rif a un valle suizo mientras oímos un par de canciones en el reproductor del coche. Igualmente, en medio de un páramo aparentemente anodino se abre una garganta caliza de incomparable belleza, como los barrancos del río Mesa o Piedra, las gargantas de Purujosa o del rodeno en Teruel.

 laguna de Gallocanta

Gallocanta y la laguna de Gallocanta. J. ROMEO-PRAMES

A ello hay que añadir los altiplanos endorreicos con lagunas (Gallocanta) y vegetación esteparia (Blancas), relieves tan peculiares como los Montes Universales, la gran riqueza de aguas termales (Alhama, Jaraba, Teruel) o el paisaje antrópico todavía preservado en muchos pueblos. Una belleza que no suele estar a primera vista ni destella siempre espectacularidad, pero que hace las delicias del amante de la naturaleza iniciado.

Sierra de Albarracín, rodeno

Sierra de Albarracín. Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno. Albarracín. Panorámica desde la carretera a Bezas, km 9. J. ROMEO-PRAMES

El mejor arte mudéjar, joya patrimonial

El mudéjar más destacado del mundo está aquí y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. La Comunidad de Calatayud destaca por la singularidad y belleza de sus iglesias fortalezas, erigidas en el contexto de las guerras fronterizas con Castilla (Tobed, Torralba de Ribota, Cervera de la Cañada, Aniñón).

Morata de Jiloca, Teruel y Tarazona son espléndidos conjuntos mudéjares con dos catedrales magistrales y únicas; sin olvidar el conjunto de Calatayud o el sincretismo de las iglesias darocenses.

Catedral de Tarazona, portada, cimborrio y torre mudéjar. JAVIER MELERO-PRAMES

Añadamos a ello el románico más meridional (Gallocanta, Blancas, Teruel…), conjuntos defensivos medievales (Peracense, Albarracín, Anento, Ojos Negros, Illueca, Mesones de Isuela, Trasmoz o Daroca), la joya cisterciense del Monasterio de Veruela o los restos de Trasobares. Las ciudades citadas ofrecen relevantes ejemplos de arquitectura renacentista y barroca, igualmente en conjuntos como Báguena, Burbáguena o Torrijo de la Cañada.

En zonas como la sierra de Albarracín, los valles del Jiloca, Aranda o Jalón quedan reseñables ejemplos de arquitectura popular, ermitas con advocaciones vegetales que conectan con el panteísmo céltico, peirones (Gallocanta), molinos, salinas, lavaderos, etc.

Legado singular: la lengua celta

Aragón tiene otro patrimonio singularísimo, apenas conocido: el más destacado legado de lengua celta de la antigüedad, los bronces de Botorrita. Disponemos de la mejor muestra de orfebrería celtibérica –los cascos de Aratikos, a punto de ser recuperados del expolio/exilio- y con la única ciudad de esa civilización, Segeda o Sekaisa (yacimientos en Mara y Belmonte de Gracián), ya que en las otras celtíberas solo quedan restos romanos.

Bronce 1 de Botorrita

Bronce 1 de Botorrita, segunda Edad del Hierro, Museo de Zaragoza. ARCHIVO PRAMES

La resistencia de Sekaisa propició, además, el cambio del calendario romano para que el año comenzase en enero. ¿Se imaginan semejante legado en manos de otra región celosa de su patrimonio? Bien merecería una sala exclusiva de estos hits arqueológicos en el Museo de Zaragoza. ¿Por qué no se ponen en valor los yacimientos de Segeda I y II haciendo sinergia con los reclamos del mudéjar y de la figura de Baltasar Gracián en Belmonte de Gracián y Mara? Hay un relato imbatible a partir de ese legado único, pero hoy es todavía invisible en términos turísticos.

Belmonte de Graciá

Belmonte de Gracián. J. ROMEO-PRAMES

II Encuentro de la Celtiberia Literaria

Celtiberia Literaria.

Programa de la II Celtiberia Literaria.

Para poner en valor el patrimonio hay que ser consciente de tu identidad cultural. El Encuentro de la Celtiberia Literaria, junto a otras iniciativas culturales y festivas promovidas por la Asociación de Amigos de la Celtiberia persigue este objetivo. En esta segunda edición se pretende llevar la cultura a los pequeños municipios de la Celtiberia con el apoyo de la Comarca del Aranda y el Ayuntamiento de Gotor (Zaragoza), y la colaboración de la Universidad San Jorge y la Fundación Caja Rural de Aragón. Todo ello pensado para esa gente que el año pasado respondió llenando el auditorio.

Por el convento de Gotor pasarán los días 28 y 29 de septiembre destacados escritores nacionales (Navarro de Castro, Antón Castro, Luisa Miñana, Javier Fernández, Reyes Guillén, Javier Fajarnés y Mariano Castro), eruditos como Jesús Rubio y Javier Barreiro, la música de Ángel Petisme y cineastas ruralistas (Carmen Comadrán y Alfonso Kint). El colofón, la entrega al escritor José Verón de la primera tésera de hospitalidad. Programa y más información en www.sosrural.org.

Gotor

Gotor, convento de los Dominicos de la Consolación. J. ROMEO-PRAMES

Textos: JAVIER HERNÁNDEZ RUIZ. Asociación de Amigos de la Celtiberia www.sosrural.org

 

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Comments

  1. María C. Ramiro    

    Hola. No nos faltaría mencionar la cultura judía, que también han dejado numerosos vestigios? Serían, pues, 5 culturas: Celtíberos, romanos, musulmanes, judíos y cristianos.

    1. equipodocumenta    

      Hola María, gracias por tu comentario.
      Cuando habla de ‘las cuatro culturas’ el autor se refiere a las tres del ‘Libro’ y a la celtíbera, por lo tanto, sobra la romana y, como bien apuntas, falta la judía. Lo corregimos en el texto.
      Muchas gracias. Saludos!
      Aragón Documenta.-

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