Las leyendas de amantes de Teruel y sus apasionantes rincones

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En los días entorno a San Valentín, la ciudad de Teruel multiplica su población en las concurridas ‘Bodas de Isabel’, que recrean la historia de ‘los Amantes‘. Pero la provincia de Teruel es un territorio que esconde también otras sorprendentes historias de amantes. Las leyendas de amantes de Teruel nos conducirán de la capital turolense hasta esos escenarios legendarios en Celadas, Bronchales, Albarracín o Montalbán, recorriendo un territorio tan desconocido como amable. Algunas de esas historias de amantes serán los hitos en esta ruta por escenarios de amor apasionado y trágico desenlace.

El peirón de los enamorados

Torre mudéjar de San Martín de Teruel

Torre mudéjar de San Martín Alvista desde la calle de Los Amantes, Teruel. J. ROMEO-PRAMES

Sin abandonar la ciudad, la shakesperiana leyenda de El peirón de los enamorados narra el amor de los jóvenes Alvar, de la familia de los Muñones, y Sancha, de la de los Marcilla, clanes rivales de la nobleza bajomedieval turolense.

Tras comprobar que la vida no tenía sentido sin que pudiesen casarse y estar juntos, y ante la rotunda negativa del padre de ella, decidieron huir. Mas descubierta la fuga, los hermanos de Sancha salieron tras ellos sedientos de sangre, hasta dar con los jóvenes a una legua de la ciudad, en el camino de Alfambra, donde rescataron a su hermana y mataron cobardemente al joven Alvar. Los asesinos fueron juzgados y condenados al destierro y a levantar un peirón allí donde cometieron su crimen.

Teruel es la ciudad de los Amantes, del Torico y del mudéjar, además de la sede central de Dinópolis. Un conjunto monumental, cultural y de ocio para perderse con gozo durante varios días. Visitar el Conjunto Amantes, en el que se engloba el mausoleo de los Amantes, parece obligado en estas fechas.

Los amantes de Celadas

Iglesia de Santo Domingo de Silos, Celadas

Iglesia de Santo Domingo de Silos, Celadas. J. ROMEO-PRAMES

Las leyendas de amantes de Teruel nos llevan ahora a otro escenario cercano a la capital para conocer la descorazonadora historia de los amantes de Celadas, Brianda, hija de don García, barón de Escriche, y Fernando, de los Dolz del Castellar. Entre ambos se interpuso la vanidad de la madre de ella, doña Leonor, quien recurrió a una hechicera para que matase al noble Fernando. Pero la bruja no tuvo el valor suficiente para acabar con su vida, convirtiéndolo finalmente en un perro que no se separaba de la muchacha hasta que ésta, sumida en una honda tristeza por la desaparición de su amado, murió. Poco después, fallecía el fiel can, sobre la tumba de su amada.

 

En Celadas podemos visitar la iglesia de Santo Domingo de Silos y la fuente Vieja, renacentistas. El ayuntamiento incorpora restos del antiguo castillo y hay interesantes casonas como casa Daudén.

El fraile y la monja de Bronchales

Viajamos ahora a la comarca Sierra de Albarracín para conocer la trágica historia de El fraile y la monja de Bronchales. Cuenta el amor de un fraile y una novicia que ingresó en un convento fundado por la serranía de Albarracín al poco de la conquista cristiana de aquellas tierras. La pasión prohibida surgida entre ambos les llevó a fugarse, siendo sorprendidos por una fuerte tormenta y fulminados por un rayo, que cayó en el pino bajo el que estaban refugiados, allí donde ahora se levantan dos esbeltas piedras.

Leyendas de amantes de Teruel: sierra del Tremedal, Bronchales.

Sierra del Tremedal, Bronchales. JULIO FOSTER-PRAMES

Las leyendas de amantes de Teruel nos han traído hasta Bronchales, población muy visitada por su entorno natural de tupidos pinares y fuentes entre las que destaca la del Canto. La sierra del Tremedal esconde sorpresas geológicas como los ríos de bloques de roca de mayores dimensiones del mundo. El santuario de la Virgen del Tremedal, la laguna de Noguera y el pico Caimodorro (1.936 m) son otros parajes que merecen una excursión.

Don Pedro y doña Alba de Albarracín

Verja de forja en Albarracín.

Verja de forja en Albarracín. J. AZCONA-PRAMES

En la hermosa localidad de Albarracín, don Pedro y doña Alba vivieron sutiles y velados amores. Ella, mujer del poderoso rey Lobo, como era conocido Muhammad ibn Mardanis, y él, caballero cristiano, pero leal vasallo y amigo del sarraceno, y a quien este encomendó el gobierno de Albarracín y el cuidado de su esposa cuando partió a la conquista de otras tierras de Levante. Entre doña Alba y don Pedro fue surgiendo un sentimiento de amor que creció oculto en lo más profundo de sus corazones, sin ser revelado jamás. El rey Lobo regresó con la intención de llevarse a doña Alba, pero la sola idea de alejarse de su amado don Pedro hizo que muriese de pena, una tristeza que también inundó el alma de Lobo y de Pedro Ruiz de Azagra.

 

La riqueza y belleza del conjunto histórico monumental de Albarracín, sus monumentos, museos y pintorescos rincones, ya exige una detenida visita.

Leyendas de amantes de Teruel: Albarracín.

Albarracín desde la muralla. JOSU AZCONA-PRAMES

La loca de Montalbán

Pero nos movemos ahora hasta las Cuencas Mineras para conocer otra de las leyendas de amantes de Teruel más hermosas, la de los amantes de Montalbán, episodio de amor trágico y poco conocida leyenda que el escritor Antón Castro y el pintor Natalio Bayo han revitalizado a través del libro ilustrado ‘Amor. La loca de Montalbán‘.

Leyendas de amantes de Teruel:  Montabán

Panorámica de Montabán y su iglesia de Santiago. J. ROMEO-PRAMES

En él se narra el amor entre Aldonza de Entenza y Berenguer de Azlor, entre los que se interpuso la locura, también amorosa, del noble Jaime de Bolea. La joven, huérfana, vivía tutelada por un culto y sofisticado don Jaime. Mientras Berenguer guerreaba en Nápoles, crecía en aquel hombre ya maduro un amor irrefrenable por su hermosa pupila, quien le rechazó confesándole su amor por Berenguer.

Motalbán

Arquitectura tradicional en Motalbán. J. ROMEO-PRAMES

De vuelta el joven de la guerra, acudió a casa de don Jaime a pedir en matrimonio a su amada, pero don Jaime, presa de los celos y el rencor, mostró al joven unos documentos falsos que aseguraban que ambos enamorados eran hermanos. Desconcertado y abatido, Berenguer ingresó como monje-soldado en la Orden de Santiago y recibió la encomienda de Montalbán. Aldonza huyó enloquecida hacia el agreste entorno de Montalbán, donde vivió como «una loca de los bosques».

Cierto día, la campana tocó a muerto y tuvo una premoción. Penetró en la cripta de la iglesia y encontró la tumba de su amado, sobre la que ella se quitó la vida. El nuevo comendador mandó que ambos reposasen juntos, haciendo escribir en la piedra: ‘Justo es que reposen juntos en la muerte los que tanto se amaron en la vida‘.

Las casas señoriales, callejones y pasadizos, la monumental iglesia de Santiago, el torreón de la Cárcel o el Centro de Interpretación de Espeleología y Geología serán nuestros decorados cuando rememoremos en Montalbán, en territorio del Parque Cultural del Río Martín, esta trágica leyenda.

Leyendas de amantes de Teruel: Centro de Interpretación de la Geología y la Espeleología de Montalbán

Centro de Interpretación de la Geología y la Espeleología de Montalbán. J. ROMEO-PRAMES

 

Los Amantes de Teruel, leyenda que sigue creciendo

Entre todas las leyendas de amantes de Teruel sobresale una. Desde 1997, las Bodas de Isabel han potenciado a Teruel como icono de pasión amorosa de talla universal. A ello han contribuido también ese prolegómeno que es la celebración en octubre de La partida de Diego, el Congreso Internacional de Fiestas y Recreaciones Históricas –ya por su sexta edición– y el Congreso del Amor, en noviembre.

Leyendas de amantes de Teruel: Mausoleo de Los Amantes

Mausoleo de Los Amantes, sepulcro de Juan de Ávalos. JAVIER ROMEO-PRAMES

La leyenda de los Amantes de Teruel cuenta que Juan Martínez de Marcilla –y no Diego, tal y como se ha popularizado– estaba enamorado de Isabel de Segura, nacida en el seno de una familia más rica que la de él, por lo que el padre de ella no aprobó el matrimonio. El joven decidió marchar a ganar fortuna en la guerra, partida que hizo no sin antes pedir a su amada que le esperara durante cinco años. Como Diego no regresara, Isabel se desposó con quien su padre había escogido.

Finalmente, Diego regresa a Teruel y logra entrar en la habitación de Isabel, pidiéndole un beso: ‘Bésame que me muero’. Pero ella, fiel a su marido, se lo niega, cayendo su enamorado muerto allí mismo. Isabel despierta a su marido y le cuenta lo sucedido, sacando entre los dos el cadáver a la calle para evitar un escándalo. Pero Isabel se siente culpable y, cuando se celebran los funerales del joven, irrumpe y besa el cadáver de su amado, desvaneciéndose y feneciendo en ese instante. Conocida toda la historia, su marido decide enterrarlos juntos. Corría el año 1217.

Comunidad de Teruel. Teruel. Mausoleo de Los Amantes, museo y centro de interpretación.

  Aurora Martín-Aragón Documenta                                             

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