Aragón, un valioso catálogo para el Día Mundial de los Humedales

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Hoy, 2 de febrero, celebramos también el Día Mundial de los Humedales en Aragón, que conmemora la fecha en la que se adoptó la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, conocida como Convención sobre los Humedales o Convención de Ramsar, ciudad iraní en la que se firmó. Es un tratado intergubernamental para la conservación y el uso racional de los humedales y de sus recursos, firmado en 1971 y que entró en vigor cuatro años después. Surgió así la Lista de Humedales de Importancia Internacional o Lista de Ramsar, que recoge los humedales catalogados como Sitios Ramsar por su importancia internacional en términos ecológicos, botánicos, zoológicos, limnológicos o hidrológicos. Desde 1997, organismos oficiales, organizaciones no gubernamentales y grupos ciudadanos desarrollan cada 2 de febrero labores de sensibilización sobre los valores de los humedales y los beneficios que nos reportan.

La Convención ha establecido unos Criterios para la Identificación de los Humedales de Importancia Internacional aplicables sobre un amplio espectro de zonas húmedas que incluyen pantanos y marismas, lagos y ríos, pastizales húmedos y turberas, oasis, estuarios, deltas y bajos de marea, zonas marinas próximas a las costas, manglares y arrecifes de coral, así como espacios creados por la acción humana como estanques piscícolas, arrozales, embalses o salinas. Hay más de 2.227 Sitios Ramsar que ocupan una extensión superior a los 214,3 millones de Ha (4.243 veces la superficie de España), y están localizados en los  169 países firmantes de la Convención, distribuidos por todo el mundo: Europa (1.067 sitios), África (370), Asia (310), América del Norte (217), Latinoamérica y Caribe (184), y Oceanía (79).

 la Sotonera

Tronco en el embalse de la Sotonera (Hoya de Huesca).

En España hay 74 Sitios Ramsar, siendo el tercer país del mundo tras Reino Unido y México con mayor número de humedales incluidos en la Lista. De ellos, cuatro forman parte de Red Natural de Aragón y constituyen auténticos espacios singulares a nivel nacional e internacional:

En el Día Mundial de los Humedales,  recordamos que Aragón es un territorio de gran diversidad  geográfica y biológica que se refleja también en la riqueza de sus humedales: ibones y turberas; humedales kársticos, fluviales y endorreicos; lagunas naturales; embalses, estancas y balsas artificiales. El Pirineo aragonés reúne 245 ibones o lagunas de origen glaciar (> 0,2 Ha) que albergan valiosas reservas de agua dulce, como los de Acherito, Estanés, Piedrafita, Marboré, los de la Larri, el ibón de Plan o Basa la Mora… Habitualmente del mismo origen glaciar, las turberas o tremedales (mulleras, trampales o plans) son ecosistemas propios de regiones más frías, generados en cuencas lacustres donde se acumula material vegetal más o menos descompuesto, formando espacios naturales a medio camino entre el humedal y el pastizal de montaña. Constituyen el hábitat de una flora y una fauna muy especializadas y los encontramos en zonas de montaña de los Pirineos (las turberas de Aguas Tuertas en Ansó, las de Acumuer, Ordesa, Anayet…), el Moncayo (el Hoyo de Morana), y las serranía de Albarracín (los ya citados Tremedales de Orihuela, la fuente del Canto en Bronchales…).

Vista aérea del ibón de Marmorés o Tucarroya.

Vista aérea del ibón de Marmorés o Tucarroya.

En Aragón encontramos también interesantes humedales de origen kárstico en los que el agua aflora lentamente a la superficie a través de la roca calcárea en forma de “ojos” o manantiales, frecuentes en la cordillera Ibérica (ojos de Pontil en Rueda de Jalón, ojo de san Juan de Tarazona, ojos de Monreal…). Otros son lagunas y balsas formadas en hundimientos del terreno de origen kárstico (dolinas) o aluvial (lago de la sima de San Pedro, en Oliete; balsas de Casetas, Marlofa y Sobradiel; lagunas de Estaña…).

Los numerosos ríos que recorren las tierras de Aragón, verdadero humedal en sí mismos, alimentan numerosos humedales fluviales, como los galachos y los carrizales, además de aquellos otros artificiales, generados por la acción humana. Los galachos son típicos en tierras zaragozanas donde las aguas remansadas del Ebro dibujan amplios meandros que, abandonados luego, dan origen a estos humedales de gran importancia biológica como los de Juslibol, La Cartuja y La Alfranca. La confluencia de los ríos Cinca y Segre con el Ebro ha originado un gran y rico humedal, el Aiguabarreig. Los carrizales ofrecen cobijo a numerosas aves y animales en muchos otros lugares como la Canal del Berdún o el carrizal de Boquiñeni.

Galacho de la Cartuja, en en el río Ebro.

Galacho de la Cartuja, río Ebro.

Gran interés científico revisten las humedales salinos, saladas y salinas generalmente de origen endorreico que permiten estudiar los procesos de formación de los suelos yesosos y albergan rarísimas especies halófilas, adaptadas a la dominante presencia de la sal. Son los casos ya citados, incluidos en la Lista Ramsar, de  las saladas de Sástago-Bujaraloz, y la Reserva Natural de las Saladas de Chiprana, en tierras monegrinas, además de la Reserva Natural de la Laguna de Gallocanta. A estos emblemáticos parajes se suman muchos otros como las saladas de Zuera, Azaila o Lécera; las Balsas de Santed, la del Planerón y el Balsal de Ballobar, y las salinas de Peralta, Armillas o la Rolda.

Balsa del Planerón (Belchite ).

Balsa del Planerón (Belchite ).

En Aragón encontramos también otros humedales naturales de difícil catalogación (charcas de agua dulce y salobre, lagunas esporádicas, prados húmedos…) algunas tan relevantes como la turolense laguna del Cañizar (Cella y Villarquemado), que llegó a ser uno de los mayores humedales de Europa antes de ser sometida a un proceso de desecación en el siglo XVIII. Hoy sigue trabajándose en su recuperación. Otras se enconden en rincones de gran belleza, como las laguna de Noguera, Bezas y Rubiales, en la sierra de Albarracín.

A todo este compendio de espacios naturales generados por la presencia del agua se suman los numerosos humedales artificiales que salpican a lo largo y ancho toda la geografía aragonesa, embalses y pantanos, estanques y balsas de regulación o de riego que cumplen las funciones de habitáculo y refugio de numerosas especies, en especial de aves acuáticas. Medio centenar de embalses como los de Yesa, la Sotonera, Arguís, El Grado, Joaquín Costa, la Loteta, Cueva Foradada, la Tranquera o el Mar de Aragón (Mequinenza, Caspe y Ribarroja); las estancas de El Bolaso, Caspe, Alzañiz o Borja; las lagunas de la Zaida y Sariñena; el lago termal de Alhama de Aragón

Aragón es, como vemos, tierra pródiga en humedales de gran interés repartidos por sus montañas, sierras, vegas y, también, por sus espacios esteparios y desérticos. Una riqueza para valorar, disfrutar y preservar.

Enlaces y publicaciones de interés:

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Los humedales de Aragón (VV. AA., 2011, Prames).

Fotos: Archivo Prames. Cabecera: salada Grande de Chiprana. Fuentes: Convención de Ramsar, Red Natural de Aragón, Los humedales de Aragón (VV. AA., 2011, Prames).

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